Ídolos

26/09/2013

“Personas o cosas, amadas o admiradas con exaltación”. Esa exaltación se desborda en muchos casos con los futbolistas. Personas que tratan especialmente bien la pelota, y que por ello cobran cantidades ingentes de dinero que, en muchas ocasiones, generan en este negocio llamado fútbol.

Para cualquier aficionado al fútbol y a su equipo, los futbolistas son ídolos, y algunos ídolos son para ellos estrellas (nivel más alto de admiración), aunque la objetividad no esté de acuerdo. Con mayor o menor intensidad, nos atrae ver en cuerpo y alma, en persona, en presente, en directo, en vivo, a nuestros ídolos. Una adrenalina mantiene horas y horas de pie un cuerpo en busca de un recuerdo en forma de autógrafo o de fotografía. La televisión, las portadas, los goles, la belleza, el famoseo, y demás cosas, siempre ayudan a ensalzar ese sentimiento de atracción hacia nuestro ídolo. Parece inevitable no sentirlo. Recuerdo que no estoy hablando del fútbol, sino de futbolistas. Admiración por personas.

Dejando a un lado al sentimiento más puro y más sano, para mí el de categorías inferiores que no está ‘persuadido’ por los medios, en el fútbol de alto nivel todo está mediatizado hasta los extremos. Yo admiro profundamente el sacrificio que hacen algunos aficionados por conseguir algo de estos ídolos, y admiro por otro lado a los futbolistas que me hacen disfrutar y pasar un buen rato viéndoles jugar, lo que al fin y al cabo significa admirar el fútbol. Pero no admiro el dinero que ganan por hacer algo que realmente, siendo honestos, está sobrevalorado. Un sueldo desproporcionado que igual deban cobrar por la inercia que lleva este deporte cada vez más enterrado en dinero, pero que, de nuevo siendo honestos, no es justo. Puede ser envidia lo que me lleva a decir estas palabras, puede ser, pero más allá de que sea o no justo (tampoco tienen culpa los futbolistas de cobrar lo que les pagan), esto hace que cada día que acudo a un estadio, admire menos el forofismo, la exaltación y la pasión desmedida hacia estas personas (que no este deporte). Me resulta realmente triste ver cómo alguien solloza por la camiseta que su ídolo no le va a dar, o ver cómo espera horas tras una valla para ver como su ídolo pasa de largo, o es tratado despectivamente por tocar el hombro a su ídolo mientras se hace una foto con él. Son casos reales y que he visto en primera persona, y que me encienden las ganas de decirle a toda esa gente que admirar a sus ‘ídolos’ está bien, pero que los ídolos de verdad, los que probablemente, siendo honestos, se merezcan esas facilidades económicas y ser tratados como reyes, están mucho más cerca de lo que ellos se creen.

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Radio en la cárcel

31/05/2013

Hoy ha concluido una experiencia vital. Tres meses de prácticas han ‘volado’ junto a otros compañeros en el Centro Penitenciario de Valdemoro (Madrid). Trescientas horas hemos completado en una pequeña sala de dos pisos, de unos 50 metros cuadrados en total (si llega), que podías encontrar pasando un control diario de acreditaciones, de cruzar puertas y atravesar pasillos dando los buenos días entretanto a internos y funcionarios. Nos dijeron que éramos los primeros alumnos que realizábamos prácticas de periodismo en una cárcel. Eso no sé si motivaba, pero era un dato.

El primer día el ‘respeto’ se apodera de ti. Nunca antes habías entrado en una cárcel, y lo que te puedes encontrar no lo sabes. Un educador junto a varios presos nos esperan en aquella sala. Nos presentamos, uno a uno, confundiendo quién era preso y quién no. El mono naranja sólo sale en las películas. Al día siguiente vas conociendo quién es quién. A la semana descubres quién hizo qué, por qué está ahí, desde cuando está, o cuánto tiempo le queda. Y si no lo descubres, la intriga te hace investigarlo. Pasados tres meses, la relación es de un compañerismo impensable. Empatizas. Algunos necesitan contar sus experiencias, otros callan, otros explican las irregularidades del sistema, o las negligencias que se comenten. Uno escucha cosas de ambos bandos, y crea su propio pensamiento.

Hacíamos radio junto a presos. Presos ‘buenos’, por así decirlo. Los más conflictivos creo que no tenían el privilegio de poder ir a la radio. No los conocimos, ni llegamos a entrar en sus módulos en una visita guiada que nos dieron el primer día. En los estudios (había dos), los micrófonos con sus quitavientos amarillos de la Cadena Ser aún seguían allí, en memoria (y porque no hay otros) de aquel programa que recordaréis Gemma Nierga llevaba a cabo hace tiempo. Algunos micrófonos desgastados, otros aún servibles. El material era viejo, pero bueno.

Mientras creábamos programas para la parrilla que hasta nuestra llegada estaba inundada de programas musicales, ‘Radioactiva’ fue cogiendo forma con magazines mañaneros, programas de cine, de deporte, de noticias, o de entretenimiento nocturno. La experiencia, evidentemente, no es comparable a la de trabajar en una gran empresa en la que estás limitado a lo que te dice el jefe. Nuestra libertad a la hora de crear programas y de traer contenidos era muy alta. Más allá de eso, la experiencia profesional la valoro, he de decirlo, menos que la vital experimentada durante estos tres meses. Anécdotas, historias, miradas, pensamientos, y un montón de sonrisas. No creo que hubiera podido estar tres meses consecutivos compartiendo vivencias con presos en una cárcel, si no hubiera sido preso o funcionario. Y ni siquiera funcionario. Con nosotros se sentían más cómodos que con ellos. Podían hablar claro, sin miramientos, aunque con el mismo respeto. Trabajábamos allí ellos y nosotros, nosotros y ellos. Los educadores y los funcionarios no estaban siempre.

Una experiencia en la que he hecho radio, he aprendido cosas nuevas, he conocido gente diferente y a la vez normal, y me he dado cuenta de la pequeña diferencia que existe entre el bien y el mal. Según qué casos, claro. Y por si fuera poco, hemos ayudado a ‘volar’ tres meses de la condena de algunas personas. Personas a las que hemos visto cada día mientras que a eso de las 14:00 horas, cuando terminábamos, cruzábamos la puerta de salida percibiendo pero no valorando lo que significa salir de allí.

Ah, también nos cruzamos con Julián Muñoz por los pasillos. Intercambiamos un ‘buenos días’. Uno más.


Una frase

22/01/2013

Tus miradas escondidas bien, sacadas de sonrisas que desmienten con los ojos, ansia perpetua de algo mejor que ver el mundo desde el volcán y la flor de dos rojas lenguas de fuego, que en el espacio se encuentran como dos olas que vienen juntas a morir en una playa en forma de dos ecos que se funden hasta desaparecer esperando que, como el ave fénix, de sus cenizas, vuelvan a renacer, para reunir en una tarde o una mañana los días sin saber que en una breve noche de verano se unieron los crepúsculos… y se fue.

Perdón, Gustavo Adolfo Bécquer, si mezclé más de la cuenta.


La lluvia que no conocéis

18/12/2012

Un día oí hablar de la lluvia, de la que no hay ninguna igual, ni siquiera parecida. De esa que pasa y queda. Se siente y te empapa la piel con ese cerrar de ojos que si no es placer no sé qué es. Esa que llega desde arriba para caer en tu cabeza e impulsarte  a deshacerte de todos los paraguas del planeta Tierra. Esa que te deja huella en la ropa, y en la ropa que tú llevas, con el único fin de ponerla a secar en un radiador templado para verte y decir “joder quién fuera lluvia para calar tus venas”. Y recorrerte entera. La que llegaba inesperada, esa que no te esperas que se acumula un día cualquiera en diferentes zonas de los adoquines cercanos a tu puerta, con las ganas de calarte los pies para tener que calentarlos por la noche entre sábanas de cualquier color tornado invisible por la escasez de luz. Esa que se hace de rogar cuando mueres de calor y tu sed no es calmada ni con el sudor de mi cuerpo ni con las últimas gotas agarradas al fondo de una botella de ron. Oí hablar de la lluvia que te inunda y te ahoga, claro que con un beso de los que te calan hasta los huesos. De esa que caerá al mismo tiempo aunque estés lejos de aquí, o yo cerca de ti. De esa lluvia que se oculta entre las lágrimas para dejarlas ir, y te ayuda a sonreír cuando baje hasta tus labios y te haga reír con algún mensaje típico de mí. Y está mal que yo lo diga, soy así. De la que cae cuando no importa que el cielo esté gris: ¿por qué se juntan las nubes si no para hacerte feliz? De esa que nunca cae a gusto de todos para hacernos saber que hay que aprender cuándo cerrar los paraguas, mirar hacia arriba y hablar sin palabras. De esa que dicen que cubre la piel y hace correr sobre gotas caer, buscando evitarla y disfrutarla, provocando sin saberlo el fuego entre dos simples ratios: uno llamado tu piel y otro llamado mis manos.

Una vez oí hablar de la lluvia, de esa que no importa que caiga a cualquier hora en cualquier día, si estás cerca de mí.


Un año escribiendo para ti

16/10/2012

Hace apenas dos semanas, completé un riguroso año cubriendo la actualidad y la información de un equipo de fútbol. No es cualquier equipo, ni mucho menos. No gano dinero haciéndolo, pero la satisfacción personal que me da y que me viene dando realizar este trabajo, vale mucho más. Aunque está claro que algún día no me bastará con satisfacción personal. Mi vida ha ido pasando. Ha ido cambiando. Los días buenos y los días malos han ido sucediéndose. Todo ha pasado, está pasando, y seguirá pasando. Pero nunca ha pasado el tener en mente algo que escribir. Algo que contar. Algo que informar.  Y poco a poco, después de un año, a este equipo también le han pasado cosas. Cosas que ascienden al título de acontecimientos, y acontecimientos que trascienden hasta el nivel de noticias. Noticias que hemos contado, con nuestro saber hacer, nuestra pasión, y nuestras ganas. Porque no sólo habló de disfrutar, hablo de nosotros. De mi sección en la que estoy con personas, amigos, compañeros. Hablo de nosotros porque no sólo me refiero a mi medio, sino al resto que también os mantienen informados. Y hablo de vosotros porque a mí me habéis conquistado. Con vuestros cánticos, con vuestros aplausos, y con vuestra ilusión. Y hablo de ellos, los actores de esta película, porque me han hecho vivir momentos que sin saber porqué, me han hecho feliz. ¿Qué es eso de esperar al último minuto para marcar? No estaba acostumbrado a estas cosas. Este equipo atrapa. Y cuesta negar que antes no lo hiciera. Siempre esa camiseta me ha llamado la atención cuando dos equipos se enfrentaban. No era una camiseta como las demás. Cuando yo tenía tan sólo ocho, diez, doce años. Cuando veía jugar a este capitán que ayer recibió un homenaje justificado por todos esos momentos en los que yo nunca pensé que estaría aquí, cuando tiempo atrás le veía jugar. Ahora, es más que un honor sentir pasión por informar sobre el Rayo Vallecano. Ni antes era un equipo cualquiera, ni ahora lo es. La franja sigue siendo diferente, porque es única.

Franja Roja (Foto: Rayoherald)

Por esto, no sólo quiero agradecer a la familia rayista, que aunque no me conozca y haya sido de forma involuntaria, me ha dado muchísimo; sino también a VAVEL.com, el medio en el que las cosas se hacen de forma diferente, y que me ha dado y me sigue dando grandes oportunidades.


Premio Príncipe de Asturias 2012: Iker y Xavi

05/09/2012

Iker Casillas y Xavi Hernández son los ganadores del Premio Príncipe de Asturias de los Deportes 2012. El jurado considera que estos jugadores del Real Madrid y Fútbol Club Barcelona simbolizan los valores de la amistad y el compañerismo más allá de la máxima rivalidad de sus respectivos equipos. Su comportamiento deportivo es un modelo para los jóvenes.

Iker y Xavi, ganadores del Premio Príncipe de Asturias de los Deportes 2012

Así declaraba el comunicado oficial que la Fundación  Príncipe de Asturias emitía en la mañana del miércoles 5 de septiembre. No cabe duda de que habría que estar ciego para no compartir tal reconocimiento a estos jugadores. No obstante, tampoco hace falta tener vista de lince para darse cuenta de que hay deportistas que comparten estos valores junto a dos futbolistas que ya fueron galardonados en conjunto con la Selección Española de Fútbol en 2010. Un premio repetido, vaya, que entrega una oportunidad para otros deportistas, a dos jugadores cuyos valores ya implicaba la selección nacional hace dos años.

Para aclararnos, el Reglamento del Premio Príncipe de Asturias de los deportes reza lo siguiente: A la persona, institución, grupo de personas o de instituciones que, además de la ejemplaridad de su trayectoria, haya contribuido con su esfuerzo, de manera extraordinaria, al perfeccionamiento, cultivo, promoción o difusión del deporte.

La descripción va acorde con los premiados. Eso es innegable. Y lo respeto con sumisión hacia dos deportistas que admiro personalmente. Pero lo aceptaría (que eso es otra cosa), si no fuera por mi humilde gusto, por verles cada día en portada, o porque me parece que el jurado ha tirado por lo fácil, a pesar de que si algún futbolista lo merece, son ellos, por encima de otros cuyos valores no profesionales son el egocentrismo. La prensa también hace mucho daño, por qué no decirlo.

Insisto en que voy más allá de la objetividad del premio. Busco otro tipo de reconocimiento por parte del jurado. Me gusta que este tipo de premios no sólo reconozcan, sino que den a conocer. Que den oportunidades. Joseph Blatter, presidente de la FIFA, fue quien propuso la candidatura de Xavi e Iker, desde su más futbolístico respeto hacia dos jugadores insignia en Europa. Y el responsable de que esta candidatura acabara ganando es del jurado, compuesto por (siento aburriros en las siguientes líneas) José María Abad Casamayor (jefe del Área de Deportes de Radio Nacional de España y director del programa “Tablero Deportivo”), José Antonio Abellán Hernández (director de Deportes de ABC Punto Radio y del programa “Abellán en Punto”), Óscar Campillo Madrigal (director del diario deportivo Marca), Miguel Carballeda Piñeiro (Presidente del Comité Paralímpico Español), Marisol Casado (miembro del COI y presidenta de la Federación Internacional de Triatlón), José María Casanovas (editor y socio fundador del diario Sport), Enrique Castro González, conocido como ‘Quini’ (ex futbolista y actual delegado del Sporting de Gijón) Ignacio Gómez-Acebo del Solar (director de deportes de TVE), Juan Carlos González (jede de deportes de la cadena COPE), María del Carmen Izquierdo Vergara (presidenta de la Asociación Española de Presna Deportiva), Laura Martínez Martín (directora de deportes de la cadena SER), Javier Muñoz Gallego (director de deportes de la agencia EFE), Santiago Nolla Zayas (director de El Mundo Deportivo), Ángel Rodríguez Barriguete (periodista), María Rodríguez Escario (periodista de TVE), Juan Antonio Samaranch Salisachs (miembro del Comité Olímpico Español y de la Comisión Ejecutiva del COI), Arantxa Sánchez Vicario (ex tenista), Josep Lluis Villaseca (Presidente del Tribunal Español de Arbitraje Deportivo) y por último Ignacio Martínez García (miembro del Comité de Dirección Cajastur) que actúa como secretario.

Jurado del Premio Príncipe de Asturias de los Deportes 2012

Los 19 integrantes del jurado han sido los responsables de que Iker Casillas y Xavi se impusieran por delante del Comité Paralímpico Internacional, el ‘otro gran favorito’, por 11 votos a 7; y también por delante del Fútbol Club Barcelona, Fundación Real Madrid, Francisco Javier Gómez Noya (triatleta español), Ricardo Abad (ultrafondista español), Yao Ming (jugador chino de baloncesto), Dirk Nowitzki (jugador alemán de baloncesto), Kelly Slater (surfista profesional estadounidense), Anja Paerson (esquiadora sueca), Tina Maze (esquiadora sueca), Robert Scheidt (regatista brasileño), Tegla Chepkite Loroupe (atleta keniana), Reinhold Messner (ex alpinista italiano), Selección Femenina de Balonmano de Noruega, (campeona de Europa, del mundo y olímpica), Jacques Rogge (actual presidente del COI), Competición Seis Naciones de Rugby, Maratón de Nueva York, Ryder Cup (Torneo bienal de golf en el que compite Europa y EEUU), Real Grupo de Cultura Covadonga, y finalmentela asociación Single Leg Amputee Sports Club.

Cualquiera de estas otras 20 candidaturas me habría hecho más feliz. Quizá sea injusto por mi parte, pero creo que el reconocimiento de Iker y Xavi lo tienen cada día en la prensa, cada fin de semana en los campos, y últimamente, cada cuatro años con la Selección, a pesar de haberlo tenido ya con esta, repito, en 2010. Y empezando por el Comité Paralímpico Internacional, una de las mayores organizaciones deportivas del mundo, aparte de un organismo “no lucrativo que fomenta el deporte como instrumento para el progreso y la paz formado por más de 170 comités nacionales paralímpicos”, como bien indica su argumento para el premio; por el mismísimo Kelly Slater, surfista estadounidense campeón once veces de la ASP World Tour, el propio triatleta español Gómez Noya, o por no hablar del ni siquiera aspirante Michael Phelps, el nadador estadounidense que ha finalizado este año su carrera como profesional, después de haber hecho record en los JJOO de Londres 2012 al ser el deportista olímpico con más medallas, un total de 22.

Por unas cosas o por otras, y sin querer pensar en la estúpida ley que dice que el premio se da a quien tenga total probabilidad de asistir a la gala a recogerlo (desde que Carl Lewis no asistera en 1996), hace que el premio no pierda credibilidad, pero sí cierto prestigio en el interior de un servidor, cuando parece que importa más el nombre del deportista, que los valores reales que intenta transmitir el premio, los cuales, con todos los respetos, pueden concederse a mil deportistas más, pero de menos renombre, claro.

Sin embargo, y dicho lo cual, doy mi más sincera enhorabuena a Xavi y Casillas, Casillas y Xavi, de los que sé que son un ejemplo de deportividad.

-Jaime Del Campo-


Fotografía de Smartphone

26/08/2012

Me apetecía hacer un recopilatorio de algunas fotografías tomadas con mi smartphone (Samsung Galaxy Ace) para enseñaros esto que está tan de moda: hacer fotografías, y parecer un verdadero artista gracias a unos filtros y un marco de diseño. Aunque ni mucho menos es así, sí que salen algunas imágenes agradables para la vista.

No son imágenes retocadas con el famoso programa recientemente comprado por Facebook, Instagram. Están retocadas con Pixlr O-Matic, otro programa similar. ¡Ahí van!

Un billar en casa de una inestimable amiga, no puede pasar desapercibido para la cámara.

 

La típica partida de poker de verano, en la que vas tan sobrado que te pones a hacer el tonto con tus fichas.

 

Mientras esperas tu tren en Atocha, es inevitable no sacar tu smartphone y ponerte a fotografíar el andén de enfrente. Tal cual.

 

Estar en la calle con los amigos a las 3:03 de la mañana, y hacerte una foto al reloj. Tan estúpido como cierto.

Así es el verano en Madrid. De triste, quiero decir. Evitando el calor de ahí fuera refugiándote en tu casa.

 

Estar estudiando para un examen y que se te vaya la pinza. Y ale, a hacer fotos.

 

Estar frente a un precioso lago en Giethorn (Holanda), y decirle a tu amigo que te saque una foto, tentando a la suerte y confiando en el equilibrio, mientras cierras los ojos, levantas los brazos, te pones en el inestable borde de madera que tiene. ¡Correr el riesgo a veces merece la pena!

 

Comprarte una Desperados, y hacerle una foto no sólo porque te gusta el sabor, sino también la etiqueta. Frikismo.

 

Una de paisajes: Esta es desde mi salón. Vistas a la sierra, y a un atardecer de película.

 

Mismo contexto que la anterior, pero anocheciendo. Precioso.

 

Hacer una foto a la serigrafía de tu nombre en la camiseta de tu equipo, el Pajarruca Luca F.S. Ese soy yo.

 

Cuando te terminas la cerveza y las pipas, no te queda otra que sacar tu smartphone. Pero claro, sólo un loco decidiría fotografiarlo.

 

Este verano de 2012 estuve en Amsterdam. Esa gran ciudad, y ese transporte llamado bicileta que llena las aceras, las carreteras, y los alrededores. ¡Genial!

 

Me encanta hacer fotos cuando llueve. Incluso cuando estoy dentro de casa.

 

Vas a merendar, y te haces unas inmejorables tostadas. Pero te aburres en ese minuto en el que sólo puedes mirar cómo se chamuscan. ¡Pues les haces una foto!

 

Nieva en tu facultad. Suficiente para hacer una foto, aunque apenas haya nieve suficiente para hacer una pedazo de bola y tirársela a alguien.

 

Entras a un Irish Pub en Madrid, ves un sofá rojo de película, te sientas, y le haces una foto porque te mola. Así fue como lo hice.

 

Esta es la típica foto en la que tu amigo te dice: “¿Nos hacemos una foto a la vez?”. Yo soy el de la reflex, él es el que no sale.

 

Vas a casa de un amigo. Tiene una guitarra. La coges. Empiezas a tocarla. Eres nefasto. Haces una foto.

 

Vuelves de Valladolid por la A6. Te encuentras esto. Y el resto lo estáis viendo ahora mismo.

 

De esto que estás esperando a alguien que te dice que baja en cinco minutos. Me falta tiempo para fotografiar lo que sea, incluso a mí.

 

Soy fan de hacer este tipo de fotos a los textos. Este es el Manifiesto Holstee, mi religión. Por algo está colgado en mi pared. “This is your Life…”

Gracias por llegar hasta aquí. Esto es sólo un pedacito de las fotos que uno hace de las ridículas, preciosas, y absurdas cosas, situaciones o momentos con su smartphone. Seguro que vosotros tenéis miles de ellas también, ¿verdad?

Así son las nuevas tecnologías…

¡Un abrazo!

-Jaime Del Campo-


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